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FIEBRE
EN EL NIÑO
La Fiebre es quizá uno de los problemas que con mayor frecuencia motiva a los padres a acudir al Pediatra. El aumento de la temperatura es un signo de alerta, NO DE ALARMA, de que probablemente se esté iniciando un proceso infeccioso, casi siempre sin consecuencias graves y es trabajo del médico descubrir la causa. Clínicamente son muchas las posibilidades que deben ser consideradas en un niño con fiebre, las infecciosas de origen viral por ejemplo la gripa o rotavirus son las más frecuentes, le siguen las bacterianas como la salmonelosis o las parasitarias como la amibiasis. Por último y en un bajo porcentaje se encuentran las causas inmunológicas o tumorales. La temperatura se debe tomar con un termómetro situado en boca, recto (durante 2-3min), en axila (3-5min) y en el oído en unos pocos segundos. Se considera fiebre cuando la temperatura rectal u ótica supera a los 38°C, la oral es igual o mayor a 37.5°C y la axilar mayor de 37°C. Siempre que su niño tenga una elevación de la temperatura igual o mayor de 38°C usted debe hacer lo siguiente:
Aproximadamente un 4% de los niños con fiebre pueden presentar crisis convulsivas, sobretodo aquellos entre 6 meses y 6 años, casi siempre tienen buen pronóstico y aunque es una situación dramática para los padres, no causa lesiones cerebrales, disminución de la inteligencia o trastornos en el aprendizaje. Sin embargo si su niño las presenta usted debe ir siempre a un servicio de Urgencias o consultar con su Pediatra. Dra. Rosa Elena Olivares Canto Médico Pediatra- Neonatólogo
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